2026-06-03
Cómo arreglar un grifo que gotea: causas y solución
Introducción
Ese "ploc... ploc... ploc..." que no para, sobre todo de noche, es una de las averías domésticas más comunes y también de las más subestimadas. Un grifo que gotea parece un problema menor, pero desperdicia decenas de litros de agua al día, mancha la cerámica con cerco de cal y, si se ignora, acaba dañando piezas más caras del grifo.
La buena noticia es que la mayoría de los goteos tienen una causa concreta y una solución asequible, y que en muchos casos puede repararlo usted mismo con herramientas básicas. En esta guía le explicamos por qué gotea un grifo, cómo identificar la pieza culpable, los pasos para arreglarlo y por qué en Málaga estos fallos aparecen antes de lo normal. También le decimos cuándo merece la pena llamar a un profesional.
Por qué gotea un grifo: qué ocurre por dentro
Un grifo, por sencillo que parezca, es un mecanismo de cierre que abre y corta el paso del agua a presión. Cuando funciona bien, al cerrarlo dos superficies quedan perfectamente selladas y no deja pasar ni una gota. Cuando gotea, significa que ese sellado interno ha dejado de ser hermético.
El motivo casi siempre es el desgaste de una pieza pequeña: una junta de goma, una arandela o un cartucho cerámico. Son componentes que sufren miles de aperturas y cierres, soportan presión constante y, en zonas de agua dura como Málaga, se ven atacados por la cal. Saber qué tipo de grifo tiene es el primer paso para localizar el fallo.
Tipos de grifo y dónde falla cada uno
El grifo monomando es el más extendido hoy: una sola palanca controla caudal y temperatura. Dentro lleva un cartucho cerámico, dos discos de cerámica que giran uno sobre otro. Cuando gotea, el problema está casi siempre en ese cartucho.
El grifo bimando o de dos volantes tiene un mando para el agua fría y otro para la caliente. Cada uno cierra mediante una pezonera o junta de goma que presiona contra un asiento. Si gotea uno de los dos lados, basta con cambiar la junta de ese mando.
El grifo termostático, típico de duchas, mezcla el agua a una temperatura fija. Es más complejo y sus cartuchos son específicos de cada marca, por lo que su reparación suele requerir un repuesto concreto.
Las causas más comunes de un grifo que gotea
Cartucho cerámico desgastado o con cal
En los monomandos es, con diferencia, la causa número uno. Los discos cerámicos del cartucho se desgastan con el uso o se rayan cuando un grano de cal o un resto de arena se cuela entre ellos. A partir de ahí ya no cierran a la perfección y el agua gotea por el caño aunque la palanca esté bajada del todo.
La solución es sustituir el cartucho. Es una pieza económica, entre 8€ y 25€ según el modelo, pero debe ser exactamente la del fabricante y medida de su grifo, porque no son universales.
Pezoneras y juntas gastadas
En los grifos de dos manetas, el goteo suele venir de la pezonera o zapata de goma que hay en la base del mando. Con los años, esa goma se endurece, se agrieta o se aplasta y deja de sellar. Es la reparación más sencilla y barata de todas: la goma cuesta apenas unos céntimos en cualquier ferretería.
Junta tórica del caño
Si el agua no gotea por la boca del grifo sino que rezuma por la base del caño giratorio, el problema está en las juntas tóricas que sellan esa unión. Se sustituyen sin cambiar el grifo y son igualmente económicas.
Cal y corrosión
La cal es la gran enemiga de los grifos en Málaga. Se deposita en el interior del mecanismo, raya las cerámicas, agarrota las roscas y acelera el desgaste de las gomas. En las zonas más cercanas al mar se suma la corrosión salina, que ataca las piezas metálicas internas y los latiguillos de conexión. Por eso un grifo que en una zona de agua blanda duraría quince años aquí puede empezar a gotear a los pocos años.
Cómo arreglar un grifo que gotea paso a paso
Antes de empezar, reúna lo básico: una llave inglesa o ajustable, un destornillador plano y otro de estrella, una llave Allen pequeña y, si ya sabe qué pieza falla, el repuesto correspondiente. Conviene fotografiar cada paso del desmontaje para recordar el orden al volver a montar.
1. Corte el agua. Cierre las llaves de escuadra que hay bajo el lavabo o el fregadero. Si están agarrotadas por la cal o no las tiene, cierre la llave general de la vivienda. Abra después el grifo para liberar la presión y vaciar el agua que quede en la tubería.
2. Tape el desagüe. Ponga un tapón o un trapo en el sumidero del lavabo para que ningún tornillo pequeño caiga por él. Parece una tontería, pero evita disgustos.
3. Acceda al mecanismo. En un monomando, retire con cuidado el embellecedor o tapita de color que oculta el tornillo Allen, afloje ese tornillo y extraiga la palanca. Verá una tuerca o casquillo que sujeta el cartucho. En un bimando, quite la cazoleta o tapa del volante y afloje el tornillo central.
4. Extraiga la pieza desgastada. Con la llave inglesa desenrosque y saque el cartucho cerámico, la pezonera o la junta tórica, según su grifo. Fíjese en su orientación exacta antes de retirarla.
5. Limpie e instale el repuesto. Aproveche para limpiar la cal acumulada en el alojamiento con un cepillo y un poco de vinagre. Coloque la pieza nueva en la misma posición que tenía la antigua. Un cartucho mal encajado vuelve a gotear o invierte el agua fría y caliente.
6. Monte y compruebe. Vuelva a montar todo en orden inverso sin apretar en exceso, abra despacio las llaves de paso y observe si el goteo ha desaparecido. Revise también que no rezume agua por la base.
Si al desmontar encuentra las roscas tan calcificadas que no ceden, o el grifo es muy antiguo y las piezas están soldadas por la corrosión, no fuerce: ahí suele ser más rentable cambiar el grifo que insistir.
Por qué los grifos gotean antes en Málaga
El agua de Málaga tiene una dureza considerable, es decir, un alto contenido en cal. Esa cal se va depositando dentro de cada grifo, raya los discos cerámicos y endurece las gomas, de modo que el desgaste se acelera y los goteos aparecen antes que en regiones de agua blanda. Es el mismo motivo por el que las mamparas y los grifos se llenan de cerco blanco.
A este factor se suma la proximidad al mar en buena parte de la ciudad. En barrios costeros como Huelin o El Palo, la humedad y la sal aceleran la corrosión de las piezas metálicas internas y de los latiguillos. Es el mismo fenómeno que explicamos en nuestra guía sobre la corrosión de tuberías en zonas costeras de Málaga, aplicado a la grifería.
Por eso, en esta zona, un mantenimiento sencillo marca la diferencia: limpiar periódicamente los aireadores, evitar cerrar los grifos con fuerza excesiva y, si nota que el agua sale con mucha cal, plantear un tratamiento antical alarga la vida de toda la instalación. Reparar el goteo a tiempo también ayuda a ahorrar agua en casa, algo nada menor en una provincia donde el agua es un recurso especialmente valioso.
Cuánto cuesta arreglar un grifo que gotea
Si lo hace usted mismo, el coste se limita al repuesto: una pezonera o junta cuesta céntimos, una junta tórica unos euros y un cartucho cerámico entre 8€ y 25€ según el modelo.
Si llama a un fontanero, cambiar el cartucho o las juntas suele situarse entre 50€ y 90€, incluyendo desplazamiento y material. Sustituir el grifo completo cuesta entre 40€ y 100€ de mano de obra, al margen del precio del propio grifo, que va desde unos 30€ un monomando básico hasta más de 200€ los modelos de cocina de caño alto o termostáticos.
Varios factores mueven el precio: la accesibilidad del grifo, el estado de las llaves de paso (si están agarrotadas por la cal, el trabajo se complica), el tipo de grifo y si la reparación es en horario normal o de urgencia. Para hacerse una idea general de tarifas puede consultar nuestra guía sobre cuánto cuesta un fontanero en Málaga.
Cuándo llamar a un fontanero
Muchos goteos se resuelven en casa con algo de maña, pero hay situaciones en las que conviene un profesional. Si tras cambiar el cartucho o las juntas el grifo sigue goteando, puede haber un problema en el asiento interno o en la propia base del grifo. Si las llaves de paso están agarrotadas y no consigue cortar el agua con seguridad, mejor no improvisar. Y si el grifo es antiguo, está muy corroído o gotea por varios puntos a la vez, suele compensar sustituirlo entero.
En esos casos, un servicio de instalación y reparación de grifería resuelve el problema con garantía y le asesora sobre el modelo más adecuado para la dureza del agua de su zona. Si el goteo viene acompañado de manchas de humedad, presión irregular o ruidos en la tubería, puede que el origen no esté en el grifo sino en la instalación, y entonces conviene una reparación de tuberías que aborde la causa de fondo. Si tiene dudas sobre a quién recurrir, le será útil nuestra guía sobre cómo elegir un buen fontanero en Málaga.
Conclusión
Un grifo que gotea rara vez es un problema grave, pero sí uno que conviene atajar pronto: malgasta agua, ensucia con cal y, si se deja, deteriora piezas más caras. En la mayoría de los casos basta con cambiar un cartucho, una pezonera o una junta tórica, una reparación económica que muchas personas pueden hacer ellas mismas siguiendo los pasos correctos y, sobre todo, cerrando antes el agua.
Si ha intentado repararlo y el goteo persiste, si las llaves de paso no ceden o si prefiere que lo resuelva un profesional sin riesgos, contacte con nosotros. Más de 15 años trabajando en viviendas, comunidades y locales de Málaga nos permiten orientarle por teléfono en muchos casos y ofrecerle un presupuesto sin compromiso antes de empezar.
¿Necesita un fontanero en Málaga? Contacto→