2026-08-19

Cerrar la casa de vacaciones: qué hacer con el agua

Cerrar la casa de vacaciones es de esas cosas que se hacen con prisa, el coche cargado y la sensación de que ya está todo. Y sin embargo, la mayoría de los siniestros graves que vemos en Málaga no ocurren cuando la vivienda está habitada: ocurren en agosto y septiembre, en pisos vacíos, cuando un latiguillo cede un martes por la noche y nadie lo descubre hasta tres semanas después.

La diferencia entre una avería de 90 euros y una reforma de 4.000 casi nunca está en la avería. Está en el tiempo que el agua estuvo corriendo sin que nadie la parara.

En esta guía le explicamos qué revisar antes de cerrar la vivienda, qué hacer con el agua, el termo y los desagües, y qué comprobar el día que vuelva.

Por qué la casa vacía es el peor escenario para una fuga

Una vivienda habitada tiene un sistema de alarma incorporado: usted. Oye el goteo, ve la mancha en el rodapié, nota que el suelo del pasillo está frío. Una fuga se detecta en horas.

En una segunda residencia, esa alarma no existe. El agua sigue entrando a la presión de red durante días o semanas. Y en Málaga hay tres factores que lo agravan:

  • Presión de red alta. En muchos puntos de la ciudad la presión supera cómodamente los 4 bar. Un flexo cansado que aguantaría en una instalación de 2,5 bar puede reventar en una de 5.
  • Calor sostenido. Los meses de cierre coinciden con temperaturas que castigan las juntas de goma, las gomas de los flexos y los latiguillos de lavadora. El caucho se endurece y agrieta.
  • Salinidad. En El Palo o Huelin, el aire cargado de sal ataca los racores metálicos vistos, especialmente en viviendas a primera línea con ventanas mucho tiempo cerradas y ventilación escasa.

A esto se suma el detalle que más disgustos causa: si la vivienda está en un bloque, el agua no se queda en su piso. Baja. Y la conversación con el vecino de abajo, y con su seguro, es larga.

Antes de irse: la revisión de veinte minutos

No hace falta un técnico para esto. Con veinte minutos de atención el día antes de marcharse cubre el 90 % del riesgo.

1. Cierre la llave de paso general

Es la medida más importante y la que más gente se salta. Localice la llave general —suele estar en el armario del contador, bajo el fregadero, en el aseo o en el recibidor— y ciérrela girándola en sentido horario, sin forzar.

Después abra un grifo unos segundos para confirmar que el suministro está cortado. Si sigue saliendo agua con presión, no ha cerrado la llave correcta.

Un aviso frecuente: las llaves que llevan años sin moverse se agarrotan. Si al intentar cerrarla nota que no gira o que empieza a gotear por el eje, no insista a lo bruto: puede partirla y provocar justo lo que quería evitar. En nuestra guía sobre cómo cerrar la llave de paso del agua explicamos cómo identificar cada tipo de llave y qué hacer si está bloqueada.

Si la vivienda es un apartamento de alquiler vacacional que gestiona a distancia, el planteamiento cambia: ahí conviene una revisión periódica, como detallamos en el artículo sobre fontanería en apartamentos turísticos de Málaga.

2. Vacíe la presión que queda en la instalación

Con la llave general cerrada, abra el grifo más bajo de la casa (normalmente el del baño de la planta inferior o el de la terraza) y deje salir el agua residual hasta que deje de correr.

Esto elimina la presión retenida en las tuberías. Una instalación despresurizada no gotea aunque una junta ceda durante su ausencia.

3. Revise los puntos que fallan de verdad

Las roturas en casa vacía rara vez ocurren en la tubería empotrada. Ocurren en los elementos accesibles y baratos que nadie mira:

  • Latiguillos flexibles de lavadora y lavavajillas. Son la causa número uno de inundación doméstica. Si el trenzado exterior está oxidado, abombado o tiene hilos rotos, cámbielo antes de irse. Cuestan pocos euros. Como norma, se sustituyen cada 5 años aunque parezcan sanos.
  • Latiguillos de grifos y cisterna. Mismo criterio. Mire debajo del lavabo con una linterna y pase el dedo por el racor: si sale húmedo, ya está fallando.
  • Llaves de escuadra. Las pequeñas llaves bajo el lavabo y el inodoro. Ciérrelas también, es una segunda barrera.
  • Cerco de la ducha y silicona. No es una fuga de presión, pero una silicona degradada filtra agua a la tabiquería durante meses de uso posterior.

Si detecta un latiguillo dañado o una llave que no cierra, resuélvalo antes de marcharse. Cualquier trabajo de este tipo entra dentro de la reparación de tuberías e instalaciones y se soluciona en una sola visita.

4. Desconecte el termo o el calentador

Un termo eléctrico manteniendo 80 litros a temperatura durante dos meses es dinero tirado. Desconéctelo desde el interruptor del cuadro eléctrico, no solo desde el termostato.

Pero no lo vacíe. Es un error frecuente: un termo vacío durante meses expone el interior del depósito al aire y acelera la oxidación. Déjelo lleno y sin corriente.

Si tiene calentador de gas, cierre la llave de paso del gas del aparato. Y si el equipo ya venía dando problemas antes del cierre, es mejor revisarlo entonces que a la vuelta: en nuestra guía sobre por qué un termo eléctrico deja de calentar verá las averías más habituales y cuáles tienen arreglo.

5. Proteja los sifones

Aquí está el motivo real del olor a alcantarilla que le recibe al abrir la puerta en octubre. Cada desagüe tiene un sifón con un poco de agua dentro que actúa como tapón hidráulico contra los gases del saneamiento. Con 35 °C y la casa cerrada, esa agua se evapora en pocas semanas.

Dos soluciones sencillas antes de irse:

  • Eche un chorro de aceite de cocina usado (una cucharada basta) en cada desagüe después de llenarlo de agua. El aceite flota y frena la evaporación.
  • Tape los sumideros de ducha y los desagües menos usados con film de cocina y una goma.

No olvide el sumidero de la terraza, el del cuarto de lavadora ni el bidé. Si el olor aparece igualmente a la vuelta, las causas y soluciones están en el artículo sobre mal olor en el desagüe del baño.

El día que vuelve: cinco minutos antes de deshacer maletas

Abrir la llave de golpe después de meses es una mala idea. El agua entra en una instalación vacía a toda velocidad, arrastra sedimentos y genera golpes de presión que pueden hacer saltar justo la junta que estaba débil.

Abra la llave general despacio, un cuarto de vuelta cada vez, con un grifo de la casa abierto para que el aire salga sin violencia. Notará escupitajos y ruido: es normal, es aire.

Después:

  1. Deje correr el agua fría en todos los grifos y en la ducha durante dos o tres minutos, con el grifo abierto suavemente para no generar aerosol.
  2. Recupere los sifones dejando correr agua en todos los desagües, incluidos los que no piensa usar.
  3. Encienda el termo y súbalo por encima de 60 °C antes de la primera ducha. El agua templada estancada durante semanas es el escenario en que la legionela prolifera; el tratamiento térmico es la prevención básica y lo explicamos en detalle en la guía de prevención de la legionela en la vivienda.
  4. Mire debajo de los lavabos y detrás de la lavadora con una linterna. Cualquier humedad reciente merece atención inmediata.
  5. Anote la lectura del contador, cierre todos los grifos y compruébela dos horas después. Si ha avanzado, hay una fuga. Es la prueba más fiable que existe y la desarrollamos en el post sobre facturas de agua disparadas de repente.

Un apunte sobre el seguro que conviene leer antes

Las pólizas de hogar suelen incluir cobertura de daños por agua, pero muchas contienen una cláusula de vivienda desocupada: si el inmueble permanece vacío más de un plazo determinado —habitualmente entre 30 y 90 días— la compañía puede limitar la cobertura o incluso resolver el contrato.

Además, el asegurado tiene el deber de aminorar las consecuencias del siniestro. Si se demuestra que no se tomaron medidas razonables de prevención, la aseguradora puede reducir la indemnización.

Traducido: en una segunda residencia, cerrar la llave general no es solo sentido común de fontanería, también es su posición ante el seguro. Merece la pena leer las condiciones concretas de su póliza antes de dejar la casa cerrada medio año.

Cuándo conviene que lo mire un profesional

Hay tres situaciones en las que no recomendamos improvisar. La primera, cuando la llave de paso general está agarrotada o gotea al manipularla: sustituirla es un trabajo de treinta minutos y evita quedarse sin la única medida de seguridad de la vivienda.

La segunda, cuando al volver el contador avanza con todos los grifos cerrados. Eso significa fuga activa, y si no es visible está bajo el suelo o dentro de un tabique. La localización se hace con equipos de correlación acústica y cámara termográfica, sin picar a ciegas: es el trabajo de detección de fugas de agua.

La tercera, cuando los desagües bajan lentos tras meses de inactividad. En viviendas antiguas del Centro Histórico es frecuente que la sedimentación acumulada acabe formando un tapón; en esos casos un desatasco profesional resuelve en una visita lo que los productos químicos solo empeoran.

Conclusión

Cerrar la casa de vacaciones bien lleva veinte minutos: llave general cerrada, presión vaciada, latiguillos revisados, termo desconectado y sifones protegidos. Volver bien lleva cinco: apertura lenta, agua corriendo, termo a 60 °C y una mirada al contador.

Con más de 15 años trabajando en viviendas de Málaga y la Costa del Sol y más de 2.000 clientes atendidos, hemos visto demasiadas veces la versión cara de esta historia. Casi siempre empezaba por una llave que nadie cerró.

Si necesita revisar la instalación antes de cerrar la vivienda, o se ha encontrado una sorpresa al volver, contacte con nosotros y le preparamos un presupuesto sin compromiso.

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